RAREZAS ENTRE PALABRAS RARAS

Hace calor, así es que te lo voy preguntar directamente sin más rodeos: ¿Sabes lo que es un hápax?

Hápax es aquella voz registrada una sola vez en una lengua, en un autor o en un texto. La Real Academia Española, que por cierto es la única de nuestras ocho reales academias así adjetivada, la marca como un término lingüístico y nos aclara que procede del griego hápax: una sola vez. Un hápax legómenon es algo dicho una sola vez. Es decir, una palabra muy rara de encontrar. Rarísima. Un cofre oculto. El Santo Grial de los amantes de palabras.

Hay que tener tiempo y tesón para encontrar un hápax entre miles de vocablos y aún así va a ser casi imposible que te topes con uno. Piensa en ello: un ejemplar único.

Si rebuscas por internet en general y en Wikipedia en particular tropezarás con los mismos ejemplos una y otra vez, lo cual no hace más que demostrar la facilidad con que nuestros compatriotas se manejan con las herramientas del cortapega:

Shakespeare, Chaucer, Rabelais, Mallarmé, Petronio,… el hápax gólem, que aparece una sola vez en la Biblia (Salmos 139: 16)… y así una vez tras otra. Por cierto que aprovecho ese dato bíblico para regalarte el conocimiento inútil de que el único libro de la Biblia donde no se menciona a Dios es el Libro de Esther. Y por el mismo precio intenta no olvidar que el versículo más corto de la Biblia puedes encontrarlo en Juan 11: 35. «Jesús lloró».

Mi amigo el escritor Javier Alonso López, cuyas obras te recomiendo sin reservas, es además filólogo semítico, historiador y biblista. Y a pesar de ello buena persona, razón por la cual acudo a él para estos casos y como quien espanta una mosca me descubre un hápax bíblico de inmediato: SILÓ. Es una palabra que se encuentra en el Génesis:

Judá, tus hermanos te alabarán.
Tu mano pondrás sobre el cuello de tus enemigos, 
y los hijos de tu padre se inclinarán a ti. 
Judá es el cachorro de un león.
Tú, hijo mío, has regresado de la caza.
Se ha agazapado, se ha tumbado como un león.
¿Quién osará levantarlo?

No se apartará el cetro de Judá, 
ni el bastón de mando de sus pies
hasta que venga Siló
Y a quien los pueblos deben obediencia

¿Pero quién carajo es Siló y por qué es tan importante como para que aparezca en una profecía veterotestamentaria? (El corrector, aunque tú no lo veas, me subraya la palabra en rojo porque la cree incorrecta).

Leamos al Doctor Alonso: No se sabe su significado. Pero la cábala le otorga un valor numérico a las letras en hebreo. El valor numérico de venga Siloh sumadas todas las letras es idéntico al valor numérico de la palabra mesías en hebreo.

Impresionante ¿verdad?

Pero ¿qué hay de nuestro idioma? ¿Existe un hápax total en español? ¿Es posible que entre miles y miles de palabras haya alguna que sea única? ¿Encontraremos una abeja reina en nuestro diccionario? ¿Se esconde un fénix entre los omniscientes anaqueles de la Docta Casa?

De momento aquí tienes unos hápax de alto coturno, cuatro palabras más raras que un perro verde:

BOMBÁSTICO. Dicho del leguaje: Hinchado, campanudo o grandilocuente, sobre todo cuando la ocasión no lo justifica.

Del inglés Bombastic, de bombast ‘algodón de enguatar’.

Es palabra que ingresó en el Diccionario Lengua Española (en adelante DLE) en su edición de 1992.

Yo la aprendí leyendo a Emilia Pardo Bazán y en concreto en su novela «Dulce sueño» publicada en 1911:

No conozco en Madrid a nadie que me sugiera nada… nada de lo que me parece indispensable ahora, para quietarme este mal sabor de acerba realidad. Los que siguen a caballo mi coche, son grotescos. Los que me han escrito inflamadas y bombásticas declaraciones, me enseñaron la oreja.

Pero la RAE guarda entre sus archivos otras cédulas donde se encuentra el término: en un artículo de 1985 escrito por Manuel Blanco Tobío en ABC, en el mismo diario un artículo de José María de Areilza en 1982; en el discurso de recepción como académico de Julio Palacios en 1953…

Del mismo modo se atesora un recorte del diario deportivo Marca del 27 de octubre de 1966 donde leemos: En resumen, ganas de protocolo bombástico para uso del hincha y convocatoria de emoción patriótica gratuita. Olé por el periodista F. Huerta Tejadas, capaz de incluir una palabra tan rara en un medio de comunicación deportivo de masas. Toda comparación con los días que vivimos ahora es odiosa.

Y así varias referencias más. De manera que bombástico es un vocablo raro, pero no es un hápax del español. Sin duda es un hápax incluido en cada uno de los textos escritos por cada cual: lo emplearon una vez y adiós muy buenas.

GLABRO. Calvo, lampiño.

Esta palabra la saco de paseo en mi charla «Hablando en plata» (bien por ti si me contrataste, ya sabes que no cuento cuentos. Guiño, guiño) y es hasta cacofónica ¿verdad?

Entró al DLE en 1925 y si quieres ver sus antecedentes tendrás que armarte de paciencia y de herramientas apropiadas. Por suerte, internet es también el refugio de conocimientos formidables, no todo son idioteces.

Acudimos al Diccionario histórico de lengua española a ver cuántas cédulas encontramos allí. Caramba, 15 fichas con sus notas manuscritas. Veamos, veamos.

Encontramos una anotación de 1922: es galicismo. Nos topamos con otra de 1974. Alguien anotó una obra de Botánica escrita por Luisier donde se encontraba el término glabra. Seguimos avanzando o retrocediendo, nunca se sabe. Diccionarios, glosarios… y ¡bingo! Damos con Ramón Pérez de Ayala, quien conocía bien la palabra y la emplea en dos de sus  obras. La primera de ellas en «La pata de la raposa»:

Y posteriormente la pasea por «Tigre Juan»:

¡Estuvimos cerca! Pérez de Ayala repite el mismo hápax en dos textos diferentes. Veamos si hay más suerte con la próxima palabra.

SEMIHOMBRE. Entre 1780 y 1925, las ediciones del DLE conservaban la misma definición: Medio hombre.

Algo pasó en 1925 porque desde esa edición y hasta la actual su significado cambió a: Pigmeo (nativo de un pueblo legendario).

Ahí tenemos un hápax con toda seguridad. ¿Por qué se modificó el significado de semihombre? ¿Dónde encontraron lexicógrafos y académicos información relevante? No tengo ni idea. Consulto y os comento.

8 cédulas. Veamos qué esconden.

Huuuum ese no es el significado que buscamos…

Tal vez alguien a principios del siglo XX cayó en la cuenta de esta cédula:

Y acudió al Archivo, a su memoria o directamente a «La Gatomaquia» de Lope de Vega y completó el círculo del misterio. Véase:


Ni en su Ciudad de Dios pasó en olvido
el divino africano los pigmeos;
y Juvenal umbrípedes los llama,
sin otros que han negado y defendido
esta opinión, que divulgó la fama.
Pero, pues pintan monstros semideos,
que por los montes van de rama en rama
las poéticas trullas,
diciendo que batallan con las grullas,
no será mucho que haya semihombres.

Así es que tiene pinta de que el hápax de llamar semihombres a los pigmeos se lo debemos a Lope de Vega. Luego he visto algunas menciones en el Corpus, pero son tan escasas, y casi todas de allende el Atlántico, que diría que hasta ahora no sabías que se podía llamar así a un pigmeo.

Ya que estamos en África, vente conmigo a descubrir un hápax todavía más raro.

Aquí me apuesto 100 contra 1 a que sabes lo que es el escorbuto, pero no sabes lo que es la loanda.

LOANDA. Especie de escorbuto.

Ya su etimología no te deja indiferente: De Loanda o San Pablo de Loanda, capital de Angola, donde es endémica esta enfermedad.

Es obvio que la Docta Casa se refiere a Luanda, que es el nombre moderno de la capital angoleña, antigua colonia portuguesa. Y por otra parte, ya dudo que el escorbuto siga siendo endémico en pleno siglo XXI ni en Angola ni en ninguna otra parte del mundo. Una aclaración en el diccionario para ambas cuestiones no estaría de más

La palabreja entró en el DLE en su edición de 1817. Y ahí se quedó.

4 cédulas encontramos en el Fichero General de la RAE. Esta y otras tres casi idénticas:

María Moliner también incluye loanda en su diccionario con la misma y lacónica acepción: especie de escorbuto. Pero añade como ayuda la palabra «berbén» . Así que buscando berbén en el DLE te topas con que es una palabra que no está allí. Pruebo suerte con el Diccionario histórico de lengua española (DHLE) que amorosamente acuna la RAE y ahí tengo más suerte:

3 únicos ejemplos de berbén nos regala el DHLE:

  • 1739-1757 Venegas, M. / Burriel, A. M. Noticia California.

Este refresco fue tan oportuno, que siendo assi que en el Navio iban muchos tocados del Escorbuto, ó Loanda, mejoraron todos con el conocido remedio Pita-hayas, y carne fresca, saltando à tierra los mas de ellos, mientras duraba la faena de la aguada.

  • 1787 Terreros Pando, E. Dicc Cast Voces Ciencias Artes.

Loanda, lo mismo que escorbuto. V. es nombre que le dan en Californias, &c. su remedio único en aquellas partes, y Marina es à lo que se sabe, saltar en tierra, comer Pita-hayas, frutas agrias, y carne fresca. Hist. de cal. t. 2. p. 3. Tambien llaman Berben á la enfermedad.

  • 1851 Anónimo Trad Vida Pedro Claver.

 […] son atacados por una enfermedad que les es propia y peculiar, llamada loanda, que empieza por llagarles la boca y las encías, hasta que creciendo poco á poco viene á parar en un cancer asqueroso, quedan horrorosos á la vista é intolerables al olfato.

¡Toma ya!

EL COPITO DE NIEVE DEL ESPAÑOL: UN EJEMPLAR ÚNICO.

El arca perdida de los hápax es una palabra que puedes encontrar en nuestro DLE.

NO se encuentra en el Diccionario Histórico de Lengua Española.

NO se encuentra en el CORPES XXI.

NO se encuentra en el Corpus de Referencia del Español Actual.

NO se encuentra en el Corpus Diacrónico del Español.

NO se encuentra en el Fichero General de Lengua Española. Y sin embargo, insisto, es una palabra que se encuentra en nuestro Diccionario de Lengua Española.

Este hápax es una reliquia, un tesoro, un bombón exclusivo. Y como tal lo expongo en mi charla “Hablando en plata”. Ya entenderás que la comparta solo con quienes me vienen a ver. Allí nos encontraremos si tienes a bien.

Se nos llena la boca de repetir a los niños que hay que compartir y luego nos cuesta compartir un enlace como este que además es gratis.