PALABRAS EN DESUSO. LA LETRA B.

LA LETRA B

Las palabras nacen, prosperan y también mueren llegado el caso. Tal cual. La mayoría de las palabras mueren por falta de uso. Por unas razones u otras, pero se van dejando de usar hasta que salen del diccionario. Que es tanto como decir que se van al limbo. Las palabras en desuso también evocan imágenes y costumbres perdidas, reflejan de algún modo la sociedad que les tocó vivir. He seleccionado una colección de palabras en desuso para ti. Hoy con la letra B.

BALLENATO. Natural de Madrid.

¿Cómo se te queda el cuerpo? Los madrileños son gatos y (en desuso) ballenatos. Un ballenato es la cría de una ballena. Un vallenato es un baile y canto colombianos. La definición que nos ocupa debuta en el diccionario muy tarde: en 1992 y ya aparece como en desuso. Misterios de las palabras y la RAE. Se trata de una definición dada por Rodríguez Marín en su edición crítica de El Quijote en 1916. Dice la leyenda urbana que un buen número de madrileños salieron con brío armados de todas armas a detener junto al puente a una ballena que bajaba por el Manzanares, y que luego resultó ser una albarda. Pues eso, gatos y ballenatos y con un agua estupenda, según dicen.

BALSAMÍA. Cuento fabuloso, hablilla.

La palabra balsamía procede directamente de blasfemia y tal vez sea el motivo de su desaparición.

BATICOR. Pena, dolor.

Tiene baticor una etimología de andar por casa, puesto que es término que nace de unión de ‘batir’ y ‘cor’ corazón. Baticor rima con petricor, que es una palabra que aún no está en el diccionario, pero estará. Petricor es el olor de la tierra mojada.

BENDECIDERA. Mujer que santiguaba con señales y oraciones supersticiosas, para sanar a los enfermos.

No hace falta viajar a la Luna para saber el motivo por el que la palabra y el oficio desaparecieron.

BERMEJÍA. Agudeza maliciosa y perjudicial, que se atribuía a los pelirrojos.

¡Una conquista de los supersticiosos! Circula una leyenda popular que sostiene que Judas Iscariote era pelirrojo, así que de aquellos polvos estos lodos, con perdón. Cómo será la cosa que al pelo bermejo se le conoce como pelo de cobre o pelo de Judas. Poca broma. Rufián (me refiero al sustantivo) es un hombre que se dedica a la prostitución. Un chulo, para entendernos. Rufián viene del latín rufos ‘pelirrojo’, ‘rubio’, por alusión a la costumbre de las meretrices romanas de adornarse con pelucas rubias.

Imagen de Salzillo. Judas se representa pelirrojo.

BICHOZNO. Respecto de una persona, hijo de un cuadrinieto suyo.

Vaya lío, porque chozno es el hijo del tataranieto de una persona y no está en desuso. Así es que desde el tiempo actual si ascendemos por nuestra familia somos:

hijo – nieto – bisnieto – tataranieto – chozno – bichozno

y si el pariente es muy antiguo se llama tataradeudo. En Panamá tienen la precisosa palabra abuelazón para describir la condición anímica de los abuelos que muestran de forma exagerada cariño por su nieto. Que se les cae la baba, vaya.

BISEXTIL. Año bisiesto.

Es una palabra muerta desde hace dos siglos. También el vídeo mató a la estrella de la radio y el calendario al almanaque.

BLANCHETE. Perro faldero.

¡Mira que hay perros en el diccionario! Perro de lanas (faldero), perro gozque (muy sentido y ladrador), perro ardero (que caza ardillas)… En torno al perro se producen dos fenómenos para mí incomprensibles. El primero que no se sabe su etimología. La RAE no se atreve a decir esta boca es mía. El segundo fenómeno es que siendo el perro mascota predilecta entre los humanos, sorprende la de expresiones que los incluyen negativamente: hacer una perrería, emperrarse en hacer algo, coger una perra, ser un hijo de perra, llevar una vida de perros, hacer un día de perros, pasar una noche de perros. ¡Menos mal que son de nuestras mascotas favoritas! La Docta Casa aún no ha admitido el término perreo. Tiempo al tiempo.

BODA DE NEGROS. Reunión en que hay mucho alboroto y confusión.

El negro o la negritud dan para muchas expresiones más o menos conocidas. Entre las primeras pongo negro sobre blanco algunos ejemplos de uso común: trabajar como un negro, ponerse negro el asunto, beso negro, caja negra, dinero negro, garbanzo negro, humor negro, merienda de negros, oveja negra y desde luego jamón de pata negra. De entre las expresiones menos conocidas encontramos negro animal (carbón animal), negro de la uña (lo mínimo de cualquier cosa), sacar lo negro del sermón (sacar poco provecho de escuchar o leer algo que no se entiende) y esta boda de negros que aquí nos convoca. Distíngase la sutil diferencia cuando los negros se van de merienda (confusión y desorden en que nadie se entiende) y cuando se van de boda (en donde al parecer se entienden aunque haya mucho alboroto y confusión).

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